El Fair play es la parte esencial y central en el desarrollo del deporte y la vida, enseña el respeto, la amistad, el espíritu de equipo, la competencia leal, el deporte sin drogas, el respeto de las reglas escritas y no escritas, como la igualdad, la integridad, la solidaridad, la tolerancia y la alegría.
El Barón
Pierre de Coubertin, padre de los modernos Juegos Olímpicos, dijo: "Lo
importante en la vida no es el triunfo, sino la lucha, lo esencial no es haber
ganado, sino haber luchado bien”. La competencia puede ser fuerte y difícil,
pero siempre debemos buscar la alegría en la práctica de cualquier deporte.
Nunca se debe olvidar el juego incluso en el calor del combate o en la amargura
de la derrota.
Jugar con
las reglas escritas es obligatorio y respetar las no escritas es una necesidad.
La rivalidad en el campo, no excluye la amistad, por el contrario, puede crecer
a partir de las rivalidades nobles. Un verdadero campeón se preocupa por los
demás, el rival le sirve para medir sus avances, y así también para ser
consciente de sus limitaciones. Es honesto y con principios morales, es fuerte
por sí mismo mucho más fuertes en equipo.
El juego limpio en el
deporte puede dar esperanza, orgullo, identidad, y es capaz de unir
nacionalidades, religiones y culturas. La cooperación en el espíritu del juego
limpio llega a ser un catalizador en la sociedad de hoy en día. Ayuda a mejorar
la calidad de vida y el bienestar humano. El Fair play es un concepto
universalmente comprendido, una filosofía de respeto hacia los demás y a la
institución del deporte. Se va forjando a lo largo de nuestras vidas, tiene que
ver con la toma de decisiones, a medida que crecemos jugando con otros niños, desarrollamos
la capacidad para tomar buenas o malas decisiones sobre el juego limpio. El
deporte es una actividad social y cultural que, practicada de forma justa,
enriquece a la sociedad y ofrece la oportunidad de demostrar nuestra habilidad,
capacidad, interactuar en la sociedad, disfrutar, tener y promulgar la buena
salud y el bienestar humano. El deporte es el arma que puede cambiar el mundo, capaz
de llevar la paz a la guerra, dar alegría en la tristeza. O por el contrario mal
usado y enseñado puede generar la discordia, el racismo y la violencia. Es
deber y obligación de todos los involucrados a sumar un granito de arena para
que esto no suceda.

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